Preguntas frecuentes

Resolvemos tus dudas sobre la Dislexia y otras DEAs

  • Dificultad para asociar las letras con sus representaciones sonoras.
  • Rendimiento lector inferior al rendimiento oral, lectura entrecortada y lenta.
  • Dificultad para trasladar el lenguaje oral al escrito y viceversa.
  • Omisiones, sustituciones e inversiones de letras en la escritura.
  • Baja comprensión lectora.
  • Baja memoria de trabajo, baja memoria a corto plazo.
  • Faltas de ortografía e inconsistencia ortográfica.
  • Gran dificultad en la memorización de secuencias, como los meses del año o las tablas de multiplicar.

Efectivamente tu hijo podría tener dislexia, pero no necesariamente.

La escritura en espejo es bastante común en niños de 5 a 7 años. Muchos niños aprenden primero la forma general de las letras y después aprenden a dominar la direccionalidad, la escritura en espejo en esa edad no es determinante, pero si observas otros rasgos como si le cuesta aprender rimas, los días de la semana o tiene dificultad para nombrar rápido palabras de uso frecuente al ver el objeto o imagen, consulta con los profesionales.

Debes dirigirte al tutor/a de tu hijo/a para transmitirle tu sospecha. Se trata de descartar o identificar la dificultad de aprendizaje que pueda presentar, analizando las diferencias o dificultades que se presentan en el colegio y en casa

Posteriormente, si el tutor/a, con lo expuesto por la familia y sus propias observaciones detecta una dificultad de aprendizaje, solicitará por escrito una valoración al equipo de orientación del colegio.

También, si el procedimiento en el colegio se demora, hay la opción de realizar la valoración en un gabinete o con un logopeda privado, en cuyo caso ese informe ha de llevarse al centro para proseguir el proceso desde el equipo de orientación.

Los socios de ADBu tienen a su disposición una hoja con pautas para la tutoría, para ayudarles tanto en estos primeros pasos como durante toda la etapa escolar.

El orientador/a del colegio es quien realiza la evaluación en el centro escolar.

También pueden realizar el diagnóstico profesionales colegiados o desde un gabinete privado: logopeda, psicólogo, pedagogo o psicopedagogo. En este caso, el informe emitido ha de ser llevado por la familia al colegio, para continuar el proceso desde el equipo de orientación.

Primero hay que estar seguro de haber intentado agotar todas las vías de comunicación con el centro educativo: habla con el tutor/a, el orientador/a o el director/a de tu colegio.

Si ves que no están dispuestos a atender al informe presentado ni completarlo con otras pruebas, si tampoco se realizan adecuaciones en el aula ordinaria ni se da apoyo específico, hay que acudir a Inspección.

El diagnóstico se realiza cuando se han detectado las dificultades y después de tomar medidas ordinarias. Cuando las dificultades persisten y no mejoran, se debe realizar el diagnóstico por parte del orientador del centro.

La edad adecuada es a partir de las 7 u 8 años.

Es muy importante un diagnóstico temprano.

Se podría pensar que un diagnóstico o informe diferencial no siempre es necesario, porque a veces el colegio está dispuesto a reconocer las necesidades de tu hijo y realizar adecuaciones para que aprenda sin solicitarte informe alguno.

Pero hay que tener en cuenta que, si se produce un cambio de colegio, o si tienen que realizar exámenes externos al centro (por ejemplo, “reválidas” en Primaria y Secundaria, o las pruebas previas a la universidad), es imprescindible un diagnóstico para que a tu hijo/a le reconozcan y apliquen las adaptaciones necesarias.

En la actualidad, tanto desde el enfoque clínico como desde el educativo, se ha dejado de utilizar el término dislexia.

Nos encontramos con la denominación “trastorno específico de aprendizaje” (DSM-5, manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de 2013) o, desde el punto de vista del proceso de aprendizaje, nos encontramos con que la dislexia está dentro de las “dificultades específicas de aprendizaje” (DEA).

Es este último término, DEA, el que encontraremos en las distintas disposiciones legales.

Sin embargo, muchos profesionales y asociaciones revindicamos la recuperación del término “dislexia” en cuanto dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico y con unas características diferenciales respecto a otras.

En el momento en que se detectan las dificultades, se consideran niños/as en riesgo y se debe comenzar a tomar las medidas más oportunas, independientemente de que este realizado o no el diagnóstico.

Para poder explicarle al niño/a su dificultad, se debe tener en cuenta la edad para que pueda entenderlo y siempre dar una explicación normalizada, sin traumas y sin considerar que es un problema grave.

Siempre es más conveniente explicar el origen de su dificultad específica de aprendizaje, ajena a la voluntad de la persona, que mantener y acrecentar en el niño/a el sentimiento de culpa por sus fracasos escolares pese a su esfuerzo.

Lo mejor es hablar abiertamente, que sea consciente de sus diferencias, sin dramatizar, siempre en positivo.

Existen cuentos y relatos que facilitarán la explicación y en los que el niño/a con dislexia se verá reflejado (consulta nuestra bibliografía).

Podemos darle a conocer que, según los porcentajes que conocemos en España (hasta de un 10%), en cada clase de 25 alumnos/as, 1 o 2 tienen dislexia, prueba evidente de que no es el único con esa dificultad.

Conocer la historia de personas con dislexia que han conseguido grandes cosas en su vida le ayudará: actores como Johnny Depp, escritoras como Agatha Christie o investigadoras como la lingüista Luz Rello son un claro ejemplo de superación.

Para muchos es un alivio tener una explicación de sus dificultades.

La dislexia es un trastorno neurobiológico, no una enfermedad y, por lo tanto, no se cura, pero sí se puede tratar. Se puede mejorar con tratamientos para minimizar en la medida de lo posible sus efectos.

El encargado de tratarla puede ser un pedagogo, psicopedagogo o logopeda; en los colegios será el maestro/a de Audición y Lenguaje (AL) y/o el maestro/a de Pedagogía Terapéutica (PT) quien ponga en práctica las recomendaciones que figuren en su informe.

Actualmente no hay duda de que la intervención fonológica es lo más eficaz para tratar la dislexia, es decir, trabajar la conciencia fonológica, la asociación grafema-fonema, la fluidez en la decodificación, la comprensión lectora, la ortografía, la expresión escrita, etc.

Hay que considerar que los programas de intervención deben de mejor sus estrategias en lectoescritura y, con ello, su fracaso escolar, pero también cuidar el bienestar emocional y mejorar su autoestima. Han de aprender a conocer sus potencialidades y sus debilidades, para trabajar con objetivos realistas y mentalidad de crecimiento.

Depende mucho de cada niño/a, de su edad, de la rapidez con la que asimile dicho tratamiento, etc. Las sesiones de logopedia tendrán lugar hasta que el niño pueda valerse por sí sólo con un mínimo de dificultades.

Eso sí, aunque sea dado de alta para el apoyo específico, en el colegio deberán seguir cumpliéndose sus adecuaciones dentro del aula ordinaria y deberemos estar atentos a posibles retrocesos que indiquen que puedan necesitar nuevas sesiones de refresco.

En definitiva, no podremos bajar la guardia durante toda la etapa escolar.

No. El optometrista puede tratar problemas con la vista como miopía, insuficiencias de convergencia, etc., pero no existen evidencias de que la terapia visual sea efectiva en el tratamiento de dislexia.

Existen otros programas de intervención con dudosa o nula eficacia como son las lentes coloreadas, el entrenamiento en percepción y procesamiento auditivo, terapias perceptivo-motrices (ej.: integración de reflejos primitivos o Padovan), dietas o medicación.

Actualmente, Sanidad no facilita tratamiento de logopedia para las personas con dislexia. Lo que sí pueden hacer en Sanidad es realizar un informe diferencial que descarta otra serie de trastornos como sordera, TDAH, problemas de visión etc.

No. Por el momento las personas con dislexia no están incluidas en las becas del Ministerio de Educación, si bien es una reivindicación de todas las asociaciones de dislexia de España.

Cuando se precisa realizar la intervención fuera del colegio o complementar la que allí se realiza, son las propias familias las que han de asumir dicho gasto.

De momento no existe ninguna ley específica a nivel nacional para las personas con dislexia.

A comienzos del 2021 ha entrado en vigor una nueva ley educativa nacional, la LOMLOE, que habla de inclusión y seguir los principios del Diseño universal de aprendizaje (DUA):  aún no tiene desarrollo normativo que establezca las medidas concretas.

Hasta el año 2020, la legislación nacional con la LOE, en su redacción dada por la LOMCE, reconoce a aquel alumnado que requiere una atención educativa diferente a la ordinaria, incluyendo por dificultades específicas de aprendizaje (DEA).

En Castilla y León el desarrollo normativo de las leyes orgánicas vigentes hasta 2020 también recoge la atención a la diversidad. Sin embargo, no existe una regulación específica para el alumnado con DEA que concrete esos principios y, por lo tanto, tampoco para el alumnado con dislexia.

Como única referencia normativa algo más desarrollada y aplicable al alumnado con dislexia encontramos, dentro de la ORDEN EDU/1152/2010, de 3 de agosto las “Medidas ordinarias de atención educativa”: estrategias organizativas y metodológicas destinadas a todo el alumnado que faciliten la adecuación del currículo a sus características individuales y al contexto sociocultural de los centros docentes, con objeto de proporcionar una atención individualizada en el proceso de enseñanza y aprendizaje, sin modificar los objetivos generales de cada una de las etapas educativas.

 

Cabe una especial referencia al II Plan de Atención a la Diversidad de Castilla y León 2017-2022, lanzado para avanzar hacia la inclusión educativa y que enuncia los principios y enfoques metodológicos que potencian el desarrollo de prácticas inclusivas. De la verdadera implementación de las medidas anunciadas llegará una mejor atención al alumnado con DEA, incluido aquel que presenta dislexia.

Cada comunidad autónoma tiene su propia normativa autonómica y alguna de ellas ha avanzado más en una legislación específica para el alumnado con dislexia como es el caso de la Región de Murcia.

Desde las asociaciones de dislexia se insta a las administraciones a mejorar y ampliar el marco legal que contemple las adecuaciones necesarias para el alumnado con dislexia y otras dificultades específicas de aprendizaje.

En Castilla y León, a través de la Instrucción de 24 de agosto de 2017, se incluye al alumnado con Dificultades dentro de la categorización del alumnado con necesidad específica de apoyo.

Actualmente la establece la siguiente clasificación:

(*Se reproduce parcialmente, incluyendo solo lo que nos ocupa aquí, DEA-Dislexia)

ALUMNADO CON NECESIDAD ESPECÍFICA DE APOYO EDUCATIVO

GRUPO

ACNEE: Alumnado Con Necesidades Educativas Especiales

ANCE: Alumnado con Necesidades de Compensación Educativa

ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE Y/O BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO

TDAH: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

 

GRUPO

TIPOLOGÍA

CATEGORÍA

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE Y/O BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO

TRASTORNOS DE COMUNICACIÓN S.

….

TRASTORNOS DE COMUNICACIÓN NO S.

DIFICULTADES ESPECÍFICAS DE APRENDIZAJE

DE LECTURA

DE ESCRITURA

DE MATEMÁTICAS

DE LECTOESCRITURA

CAPACIDAD INTELECTUAL LÍMITE

 

 

Por lo tanto, el alumno/a con dislexia, como alumnado con dificultad específica de aprendizaje (DEA) tiene derecho a las adaptaciones precisas en su aula ordinaria y al apoyo específico que precise (logopedia, AL, PT…)

A continuación, se presentan unas recomendaciones generales y conviene contrastar su validez para cada alumno/a, personalizando la intervención:

  • Buscar una ubicación adecuada en el aula: cerca del profesor y de la pizarra, rodeado de compañeros competentes y empáticos…
  • Utilizar agenda y calendario de aula: para anotar trabajos y fechas de los exámenes, dadas con antelación suficiente para su preparación.
  • Facilitar el material de estudio, en papel o digital, para evitar errores en la toma de apuntes al dictado o al copiar de la pizarra.
  • Apoyar con gráficos, imágenes, vídeos y audios el material escrito.
  • Trabajar manipulativamente y con recursos físicos para comprender y fijar lo estudiado (ej.: recta numérica, tabla pitagórica, fórmulas…)
  • Aprovechar la existencia de recursos tecnológicos y realizar tareas con calculadora, grabadora, ordenador o Tablet, en el Centro y en casa.
  • Enseñar a realizar mapas mentales y conceptuales.
  • Dar una instrucción cada vez, secuencialmente.
  • Simplificar las órdenes escritas, leérselas, fraccionar los textos…
  • Suprimir la copia de enunciados y priorizar escribir para la resolución.
  • Evitar la lectura en voz alta o hacerla pactada (trabajarla previamente en casa).
  • Los libros de lectura deben estar adecuados a su nivel lector.
  • Adecuar la cantidad y dificultad de deberes: priorizar lo básico pues el esfuerzo requerido no se ha de desperdiciar en algo rutinario
  • Se trabajarán las reglas ortográficas, pero no deberían penalizarse las faltas de ortografía en los exámenes, por ser una dificultad específica.
  • Se realizará una evaluación continua y con variedad de pruebas (trabajos, prácticas, orales, …); los exámenes escritos deben de seguir las pautas descritas anteriormente para otras tareas.
  • En lenguas extranjeras y les ayudará marcar los objetivos mínimos de cada tema, reducir la cantidad de vocabulario a aprender, potenciar lo oral y permitir trascripción fonética.
  • Estar atentos a dificultades asociadas: discalculia (matemáticas), dispraxia (dibujo, tecnología, deporte…), etc. que requerirán los apoyos nombrados y alguno más.

Resulta primordial la coordinación familia-escuela. Se seguirán las pautas del orientador/a del colegio, el tutor/a y los especialistas que le traten. La familia ha de aportar la información referida a ese ámbito para matizar esas orientaciones si fuese necesario.

También se puede encontrar muchos recursos en el internet que pueden ser de ayuda en casa, pero siempre que vayan en la línea acordada de intervención pues hay que huir de los “tratamientos milagro” sin base científica.
Los socios de ADBu disponen de un documento de recursos recopilados por la asociación para ayudar con los deberes y para trabajar las destrezas necesarias.

La OMS ha advertido, que los colegios deberían limitar los deberes.

De momento en España se recomienda que el alumnado en Primaria 1 hora diaria máximo para sus deberes. En la ESO, deben estudiar no más de 2,5 horas diarias.

A los niños/as con dislexia, siempre les va costar más tiempo hacer los deberes, fundamentalmente porque implican la lectoescritura. Por ello es fundamental ayudar al niño/a planificar sus tareas, poner un tiempo límite y respetar su tiempo libre.

Si el tiempo de las tareas se convierte en un problema, pregunta a su profesorado cómo adaptar las tareas a las habilidades y dificultades de tu hijo (ej: eliminando copia de enunciados, reduciendo los ejercicios repetitivos si ha demostrado saber hacerlo, etc.).

Todas las personas deberían disfrutar de la lectura.

Es importante que leer no solo sea una tarea académica sino de ocio.

Los niños deben de ver leer al adulto. Se beneficiará notablemente de leerle en voz alta, con entonación y dramatizando los textos.

Se puede leer juntos un rato cada día, sin embargo, recuerda no forzar su lectura en voz alta si el niño/a no quiere. Espera hasta que desarrolle su confianza.

Es importante que las lecturas sean de temas que le interesen al niño/a y que no sea dirigido ni por la familia ni por el colegio. Puede sugerirse, pero no imponer si buscamos el placer de la lectura. Los más pequeños disfrutarán con libros con muchas ilustraciones y después el comic es una buena opción.

Puede ser muy buena idea ir junto a su familia a la Biblioteca de la zona, dejar que escoja los libros, participar en alguna animación lectora o club de lectura o, simplemente, hacer después algo que al niño/a le guste.

El tamaño de letra y el interlineado son importantes para mejorar la velocidad y la comprensión lectora: letra grande, interlineados dobles y no te preocupes si son “libros de niveles académicos inferiores a la edad de tu hijo”, lo importante es disfrutar. Deja que busque, que tenga curiosidad.

Por supuesto que sí, si bien se recomienda trabajar otro idioma solo a nivel oral hasta que la lectoescritura en su lengua materna ha sido alcanzada.

Hay que tener en cuenta de que la escritura le va a costar más y que una educación bilingüe puede suponer una carga académica demasiado fuerte. Cada familia debe valorar lo que considera más adecuado para su hijo/a.

Siempre hay que buscar sus talentos y reforzarlos. Busca actividades fuera del ámbito escolar en las que destaque, disfrute y sean de su elección.

Si pese a la intervención específica, las adecuaciones en su aula ordinaria y las actividades extraescolares de su elección persisten los problemas para valorarse como persona, deberemos recurrir a ayuda profesional de un psicólogo o terapeuta.

Si se produce un cambio de centro al promocionar a Secundaria, la información relativa al alumno/a con dislexia o dificultad especifica de aprendizaje (DEA) deberá ser transferida a través de los orientadores. El equipo de orientación que atiende el colegio estará en contacto con el departamento de orientación del instituto, el cual recibirá el informe psicopedagógico de final de etapa de Primaria.

La familia ha de mantener cuanto antes una reunión con el orientador del centro de secundaria elegido, para compartir la situación del niño y asegurarse de que ese informe y su contenido ha llegado.

Se hablará de las principales dificultades, apoyos y adecuaciones que tenía en su colegio, qué estrategias le funcionan, a qué profesionales acude fuera del centro escolar (gabinete, logopeda, profesor de apoyo, psicomotricista…). También nos aseguraremos de que el niño/a sigue registrado en la ATDI si la situación de necesidades no varía.

Por último, se ha de valorar como alternativa a la segunda lengua extranjera de 1º y 2º ESO participar en los talleres de conocimiento de Lengua y Matemáticas.